Los rayos gamma son los rayos más energéticos correspondientes al espectro de radiación electromagnética. A diferencia de la luz ultravioleta, visible, infraroja o incluso rayos X, los rayos gamma son tan energéticos que su presencia sólo se puede deber a procesos violentos y puntuales, por lo que ningún astro emite de forma continua dicha radiación.
Muchos de los “chispazos” de rayos gamma detectados parecen ser consecuencia del colapso del núcleo de una estrella muy masiva, liberando una gran cantidad de radiación muy energética (longitudes de onda de rayos gamma y rayos X) y un chorro de partículas cargadas moviéndose casi a la velocidad de la luz. Cuando este chorro de partículas colisiona con nubes de gas interestelar lo hace brillar, pudiéndose también observar en visible (es lo que se conoce como contrapartida óptica).
Las explosiones de rayos gamma son los fenómenos más luminosos y energéticos conocidos en el universo, tras el Big Bang. Ni una supernova es tan brillante... en cierto modo porque esta radiación sería consecuencia de la muerte de estrellas muy masivas no como supernovas, sino como hipernovas.
Imágenes obtenidas con el satélite Swift (NASA) en rayos Gamma (izquierda) y en luz visible y ultravioleta (derecha). Detectado el 19 de marzo de 2008, se trata de la mayor explosión de rayos gamma jamás observada. Crédito de la imagen: NASA/Swift/Stefan Immler, et al. Etiquetas: hipernova, rayos gamma